La espiritualidad en tiempos de cambios

guerrero de la luz

Querámoslo o no, el mundo ya no es el mismo.   Numerosas profecías acerca de la humanidad y sus civilizaciones pronosticaban grandes cambios para el momento actual.  Desde la perspectiva de las antiguas miradas religiosas y filosóficas vemos que, efectivamente, se va acortando la brecha entre la ignorancia y el conocimiento.  Este nuevo nivel de conciencia hace que baste con abrir los ojos y observar dónde uno se encuentra para reflexionar sobre lo que vemos, y entonces preguntarnos cómo hemos permitido que lleguemos al punto en que nuestra civilización ha comenzado a desequilibrar nuestra propia naturaleza: el SER.  ¿Soy agente creador de todo esto?

            Cada civilización en la Tierra tuvo contacto con seres de las estrellas, quienes transmitieron los principios del conocimiento universal a través de los libros sagrados que les fueron entregados. El hombre, dentro de sus limitaciones, fue transformando los libros en un objeto de culto e interpretación,  lo que derivó en que sus verdades fueron transformadas en dogmas espirituales encerrados en una perspectiva individualista del desarrollo espiritual. El conocimiento verdadero, en definitiva, solo ha sido revelado a aquellos que, por su mérito en alcanzar su propia sabiduría de entendimiento, comprensión y humildad, han logrado la intuición verdadera de los contenidos. Cada libro sagrado contiene ordenanzas locales de evolución, directrices que exponen la sabiduría de ellos hacia nosotros.

            Las guías del sendero evolutivo son un medio para el desarrollo de la conciencia y es preciso ser muy cuidadoso para no utilizarlo como un recurso cuya interpretación se transforme en un factor de poder de un grupo en particular por sobre los intereses de las masas. Estos paradigmas han sido creados desde la interpretación de un conocimiento mayor y no como el único conocimiento verdadero.  Las leyes espirituales son las mismas en todos los tiempos y subyacen a las diferencias existentes entre movimientos religiosos y/o filosóficos que solo se basan en su propia interpretación.

            En los inicios de nuestra Era Evolutiva, en la antigüedad, la Religión fue la guía suprema de la civilización. Luego surge la Ciencia como la fuente del conocimiento, descartando a las religiones, pero haciendo de ésta su único criterio de verdad.  Hoy ambas han perdido su don, su magia, que fue la definitiva educación del pueblo. Se constata en el presente el derrumbe de los viejos paradigmas y de todos sus programas religiosos, los que se ven como parte del pasado.  La Ciencia también ha entrado en una profunda crisis de paradigma.

            Los antiguos templos de la India y de Egipto, por ejemplo, se sabe que produjeron los más grandes sabios de la Tierra. En cambio hoy, ni las religiones aprisionadas en su dogma, ni las Ciencias encerradas en la materia, saben “hacer” hombres completos. El Arte de crear y formar almas se ha perdido y no volverá a encontrarse hasta que la Ciencia, la Religión y todas las manifestaciones del quehacer humano se apliquen juntas para el bien y la evolución de la humanidad. Así es como grandes movimientos han surgido en todo el mundo para abordar las múltiples interrogantes que convergen en la afirmación del Espíritu como única presencia divina en la Tierra.

            Es preciso estar alerta en este despertar para evitar caer nuevamente en definir la espiritualidad como un conjunto de creencias llenas de dogmas, que al condicionar la verdad, generan miedo a desobedecer, restringiendo la expresión del ser a un estado limitado e ingenuo.  Ello no haría más que repetir los mismos patrones de nuestra historia, que se pueden observar en distintas culturas, y que consiste en la denigración del Ungido por un grupo, y luego su adoración y homenaje, por parte del mismo grupo detractor: Krishna, Orfeo, Pitágoras y Jesús el Cristo, son algunos ejemplos.

            Siempre, y de acuerdo con la evolución y el progreso, llega la nueva ley de Dios para salvar y liberar de la mente y del cuerpo las imperfecciones del Alma. Cuando estas leyes son fundadas como doctrinas, se inicia el dogma.  Entonces:

¿Cómo evolucionar la espiritualidad si aún no comprendemos que la liberación del dogma nos hará libres? Al mismo tiempo, como raza no sabemos emprender este viaje sin las directrices dogmáticas.

            Nuestro Planeta ha entrado en una fase de transición a un nuevo ciclo de existencia, por ende, de evolución, con cambios que sucederán independientemente de la conciencia de estar dentro o fuera de ellos. Este es un ciclo de alineación mayor que no se desarrolla como lo hicieron las antiguas ruedas evolutivas, esto es, enfrentadas como raza o civilización, sino que responde a un eje central mayor, jerárquico y universal, que va más allá de nuestra comprensión, conocimientos, y límites físicos y mentales.

            Por esta razón, hemos de apoyar el aumento de la masa crítica planetaria para acelerar así el conocimiento y la experimentación en el trabajo sabio de la Creación, preparando a la conciencia humana hacia una conciencia cósmica, también conocida como el “Sendero de la realización hacia Sirio”. Parte de estos conocimientos están expuestos aquí; este trabajo inicial pretende introducirnos en ellos. A continuación, hacemos la presentación de nuestra historia, y luego entregamos bases y conceptos que serán importantes en la compresión de los textos canalizados.

Chelangelo
Sendero del Iniciado a Sirio

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